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Desde la Peste Negra al COVID-19, las pandemias han impulsado a las grandes empresas

16 junio, 2020

La historia siempre ha estado ahí para enseñarnos lo que puede o no repetirse, pero más allá de eso, nos muestra como debemos actuar tras los fallos de nuestros antecesores

Florencia, 1348, la Peste Negra desangra la ciudad. El primer impacto fue demográfico, las vidas que se llevó en siete años tardaron en recuperarse dos siglos. Los supervivientes, por su parte, se reorganizaron de un modo distinto. Durante este periodo, el surgimiento de empresarios ricos y los lazos entre el gobiernos y los negocios se hicieron visibles. A largo plazo, aumentaron los activos de las compañías más grandes de Europa.

Actualmente, mientras las pequeñas empresas dependen del apoyo de los gobiernos para evitar que colapsen, muchas otras involucradas en la entrega a domicilio se están beneficiando de la nueva forma de comprar ante la emergencia sanitaria. 

667 años han pasado desde la Peste Negra, pero eso no impide que exista una correlación dentro del mercado moderno para observar cómo, a través del estado de excepción motivado por la mortandad y para evitar los contagios, nacen las mega corporaciones. Esta correlación está  planteada en un interesante artículo de The Conversation, escrito por la historiadora Eleanor Russell y el estudioso de las organizaciones Martin Parker.

Adiós a la seda, hola al comercio en línea

Durante la Peste Negra, el declive del feudalismo y el surgimiento de una economía basada en los salarios, tras las demandas campesinas de mejores condiciones laborales beneficiaron a las élites urbanas. El pago en efectivo, en lugar de en especie, significó que los campesinos tenían más dinero para gastar en las ciudades.

Con el tiempo aparecieron los empresarios mercantiles que combinaron el comercio de bienes con su producción en una escala disponible solo para aquellos con importantes sumas de capital. Por ejemplo, la seda, una vez importada de Asia y Bizancio, ahora se producía en Europa, provocando que los ricos comerciantes italianos comenzaran a abrir talleres de seda y tela. La tendencia de los siglos XIV y XV después de la Peste Negra fue una concentración de capital, habilidades e infraestructura a manos de un pequeño número de corporaciones.

Hoy en día, el símil está en los negocios en línea. Con las cortinas abajo y los dispositivos móviles, las aplicaciones que se mantienen a la cabeza son las de entrega a domicilio como Amazon o Mercado Libre, tal y como lo refleja el Segundo Reporte sobre el Impacto del Covid-19 en Venta Online en México, realizado por la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). El reporte muestra cómo durante la pandemia el 55% de los mexicanos prefiere adquirir sus bienes a través del comercio en línea.

El segundo sector predominante en este encierro yace en la industria del entretenimiento, como Netflix. Forbes indicó que durante el trimestre de la cuarentena la plataforma de streaming sumó 15 millones de usuarios nuevos, mismos que se vieron reflejados en el aumento de sus acciones en un 40%.

En el resto del tráfico en línea se encuentra en Google (que posee YouTube), Facebook (que posee Instagram) y Twitter. Los mexicanos pasan 42% más de su tiempo en estas redes a raíz de la pandemia, tal como muestra el reciente estudio de Nielsen Ipobe. Finalmente, las aplicaciones de entrega de alimentos a domicilio, son el el último sector predominante en México dentro de esta nueva forma de comercio.

Cabe recalcar que la ganancia de estas corporaciones yace también en el desuso de efectivo, respaldado por las empresas mismas que animan los servicios de pago sin contacto. Aunque esto ayuda a las empresas, también significa que el dinero se mueve a través de grandes corporaciones que se encargan de dichas operaciones.

La historia, ¿siempre se repite?

Por desgracia y, para muchos, la visión que se tiene ante las grandes corporaciones no es nada favorable. A menudo estas empresas suelen velar sólo por sus intereses y no por el bienestar tanto de empleados como de terceros.

Aunque la opción de apoyar a los negocios locales se ha popularizado, en realidad no marca la diferencia frente a las grandes corporaciones. Por ejemplo, hoy en día las grandes cadenas comerciales son las encargadas de distribuir los productos de primera necesidad entre los mexicanos.

El resultado a largo plazo de la Peste Negra fue el fortalecimiento de las grandes empresas y del estado. Estos mismos resultados se están haciendo presentes durante la cuarentena por COVID-19, solo que de forma más apresurada. ¿Será acaso que la historia siempre se repite?

El citado artículo de The Conversation plantea que la historia nunca se repite realmente. Podemos asumir que todas las consecuencias de la Peste Negra no las viviremos tal cual como en aquellos tiempo. No obstante, hay similitudes entre ambas épocas. En el contexto actual, el coronavirus ha fortalecido el poder de los empleadores y se ha visto la preocupación y el interés de algunas compañías por mejorar ante la desafiante situación. 

Quizás, hoy más que nunca, estas empresas puedan revertir la mala imagen que se las ha creado si deciden cambiar para bien a medida que el virus cambia. Este es el momento para que empresas que se encuentran dentro de la producción de energía, el transporte, los alimentos y demás, muestren su lado responsable tanto con ellas mismas como con el mundo.

 

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