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El difícil regreso de los restaurantes a la “Nueva Normalidad”

25 mayo, 2020

Mientras que por un lado se establecen medidas de seguridad, por el otro lado los bajos ingresos serán la muerte para muchos establecimientos.

Sólo cuando el semáforo epidemiológico esté en color anaranjado se permitirá la operación de los restaurantes. Es decir, cuando la ocupación hospitalaria de pacientes de COVID-19 sea menor al 65%. Y esto sólo con un aforo del 30%. Se prevé que esto suceda a mediado de junio, pero es una mera apuesta.

Cuando el semáforo se situé en color amarillo y la ocupación hospitalaria por pacientes de coronavirus sea menor al 50%, los restaurantes podrán operar al 60% de su capacidad. De acuerdo con las proyecciones de los expertos en salud, esto podría ocurrir a partir de julio. Los establecimientos de comida podrán operar al 100% hasta que el semáforo esté en color verde.

De acuerdo con el periódico Milenio, pareciera que el semáforo en verde tardará en llegar a nuestro país, y mientras no situamos en él, tanto restauranteros como comensales deberán tomar las medidas sanitarias adecuadas.

Sobre cuáles son esas medidas, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), en conjunto con empresarios restauranteros y especialistas, lanzaron el protocolo Mesas Seguras con el fin de reforzar las medidas de higienes así como hacer frente a cualquier escenario de exposición. Pero cómo será eso en la práctica, no es algo que pueda vaticinarse del todo.

Ir a restaurantes será una extraña experiencia

De acuerdo con el protocolo de la CANIRAC, para el reinicio de actividades se contempla una desinfección exhaustiva, con especial atención en el área de sanitarios previo al reinicio de actividades. Así como la limpieza continua en áreas, superficies y objetos de contacto de uso común como: mesas, sillas, barandales, manijas y puertas.

Las mesas deberán tener como máximo 10 comensales; desaparecerán los servilleteros, acrílicos y las decoraciones. La mantelería se deberá cambiar después de cada servicio. El menú deberá ser presentado de manera digital, desechable o en pizarra; los complementos se deberán servir en porciones individuales; los bufets y barras de alimentos deberán contar con cubierta anti-estornudos y una persona servirá la comida al comensal.

Se fomentará el pago en línea y se desinfectará de manera frecuente el área de cajas, las plumas y porta cuentas; se promoverá la reserva en línea; si el establecimiento cuenta sólo con una entrada, entonces deberán usarse barreras físicas para delimitar el área de ingreso y la salida; se contará con tapetes sanitizantes y las puertas permanecerán abiertas para una correcta ventilación. En esta primera etapa estarán cerradas las áreas de niños.

Al personal se le deberá tomar la temperatura al entrar y al salir del establecimiento, mientras que en funciones deberán portar en todo momento cubrebocas y caretas faciales, y no podrán hacer uso de su teléfono celular.

Restaurantes y bares se la pensarán para reabrir

En marzo cuando publicamos “Alerta en restaurantes: son los primeros afectados por COVID-19”, te planteamos un panorama para la industria restaurantera en los meses siguientes. Por desgracia no nos equivocamos.

En aquel artículo escribimos cómo la seguridad y la salud se tomaban como prioridad en aquellos establecimientos que se mantenían optimistas al trabajar de manera “regular”, pero entonces tuvieron que cerrar sus puertas a los comensales. Desde ese día sólo atienden a domicilio, y eso no todos. Como se dijo esa vez y como hemos repetido en varios artículos, esta pandemia golpeó duramente a la economía, y las medidas tomadas frente a la “Nueva Normalidad”, no son la excepción.

El Universal reportó esta mañana que el personal de bares, cantinas y billares considera que las medidas expuestas por la CANIRAC, si toman las medidas al pie de la letra, provocarían que la afluencia en sus negocios se reduzca hasta en un 50%. Ante este escenario, algunos negocios no volverán a abrir.

En dicho artículo, un empresario dijo que las deudas acumuladas tras el cierre por la pandemia, le llevaron a cerrar su negocio tras 16 años pese a que se le avisara que en septiembre las actividades operarían como “normalmente” se hacían. Otro testimonio expresa que se mantiene valiente a trabajar de mesero como en años anteriores aunque siendo realista, está consciente de que la baja en el ingreso generará una baja en las propinas.

Si eres de los que extraña a salir por un café por las mañanas, salir con los amigos cada fin de semana o festejar tu cumpleaños en algún restaurante, debes estar consciente que la etapa de reapertura en la industria restaurantera se mira complicada, pues mientras se esfuerzan por procurar tu salud, por el otro lado deben mantener a flote su negocio y a sus empleados.

 

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25 mayo, 2020
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