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En 2018 se creó la primera póliza de seguro corporativo contra pandemias: nadie la solicitó

25 junio, 2020

En 2018 en Estados Unidos se lanzó PathogenRX, un seguro contra las pandemias enfocado en los negocios, pero fue rechazado. Dos años, después esta idea ya no suena tan descabellada entonces, ¿qué implica un seguro así?

Daniel Titelman, director de la División de Desarrollo Económico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), explicó en un artículo de la BBC, los 5 efectos graves que dejará la pandemia de COVID-19. Entre la caída de los precios, las monedas o la interrupción de las cadenas de producción, los expertos proyectan también que inevitablemente miles de empresas irán a la bancarrota y subirá el desempleo en medio de una crisis catalogada como la peor desde la Gran Depresión de 1929.

COVID-19 ha demostrado que esperar a responder a las epidemias puede resultar catastrófico, y ha dejado claro que debemos prepararnos para las consecuencias financieras de la próxima gran pandemia. ¿Pero cómo? Es aquí donde la industria de seguros puede ayudar, tal y como señala el virólogo Nathan Wolfe a CNN Business. Él apunta que si miramos otras catástrofes como huracanes, terremotos, inundaciones o sequías, en estos casos las empresas han obtenido evaluaciones detalladas de riesgos específicos en las industrias y han obtenido un seguro para protegerse contra pérdidas comerciales.

Estas tipo de catástrofes, incluida la del 11 de septiembre, ha obligado al sector privado a enfrentar riesgos que anteriormente había descuidado. Una pandemia como la que actualmente vivimos pudo estar cubierta por alguna póliza. Ahora estemos a tiempo de prevenir la próxima futura pandemia. Nathan Wolfe nos lo explica.

El cazador de virus asesinos

Nathan Wolfe estudió virología en las universidades de Stanford y de Oxford para luego obtener un doctorado en Harvard. Hoy, a sus 49 años, se le reconoce como el “cazador de virus asesinos”, tras haber pasado más de ocho años realizando investigaciones biomédicas tanto en el África subsahariana como en el sudeste asiático. ¿Qué buscaba? Transformar el modo en que nos planteamos el control de las enfermedades virales que acaban en pandemias. 

En 2012 publicó el libro The Viral Storm: The Dawn of a New Pandemic Age (La tormenta viral: El alba de una nueva era pandémica), libro en el que hablaba de eventos que ocurrían una vez cada 100 años, es decir una pandemia. La esperanza de Wolfe era que al comprender los virus del pasado, sería posible reaccionar en un futuro de manera rápida a los brotes y detenerlos antes de que pudieran extenderse. Su mayor temor era un virus desconocido para las defensas inmunes humanas que comenzaría una cadena de propagación de humano a humano que se extendería alrededor del mundo

En una de sus charlas en TED, Wolfe dijo que “el aspecto de las epidemias continuará cambiando a medida que avanzamos en un mundo globalizado hiperconectado. Hablemos sobre la pandemia de 1918 de la gripe española, ¿cuántos vuelos había en 1918? Cero. ¿Cuántos vuelos habrá en este 2020? 40 millones. La naturaleza de nuestro mundo y la conectividad han cambiado dramáticamente, así que vamos a seguir viendo estos brotes una y otra vez”.

Ocho años después y en plena pandemia por COVID-19, Wolfe le diría a Evan Ratliff en la revista Wired, que se sentía abrumado por haber acertado en algo en lo que no hubiera querido hacerlo. También comentó en ese artículo que en los últimos años se había dedicado a pensar en las consecuencias económicas tras las pandemias: cierres de comercios, despidos, desalojos. Incluso había llegado a trabajar en un seguro contra pandemias, una póliza de seguros para comercios, y acaso para países, pero nadie lo había querido.

“En líneas generales, fallamos. No porque no hiciéramos buenos modelos, permitimos el primer seguro de interrupción de negocios para pandemias, pero nadie lo compró. Hasta donde sé, nadie compró una póliza”, dijo en ese reportaje el virólogo Nathan Wolfe. 

Un inicio alemán

En 2015 Metabiota, una empresa que Wolfe fundó para ofrecer servicios a gobiernos y corporaciones para gestionar amenazas biológicas, se había asociado con el gigante alemán de reaseguros Munich Re y el corredor de seguros estadounidense Marsh. La idea era desarrollar y vender una póliza específicamente para proteger a las grandes empresas contra pandemias, para contener sus pérdidas financieras y mantenerlas a flote. Lo lanzaron a mediados de 2018, un año y medio antes de que aparecieran los primeros casos de COVID-19 en China.

Este seguro primero se pensó como un producto interno del rubro, que las reaseguradoras, las empresas que aseguran a las compañías de seguros, podían brindar a las mismas reaseguradoras. Este seguro implicaría la capacidad de esparcir el riesgo en un tiempo determinado, por ejemplo, si una reaseguradora ofrecía una póliza a una aseguradora de automóviles, debería considerar por un lado el riesgo habitual pero también eventos inusuales. Para Gunther Kraut, CEO de Munich Re, una pandemia, era (y es), un evento inusual.

“Así se ve rápidamente el problema con asegurar este tipo de riesgos. Se trata, por definición, de un hecho global”, explicó Kraut a Wired. En aquel momento, el ejemplo con que se contaba y con el cual Gunther hizo cálculos era la gripe de 1918-1919, que dejó 50 millones de muertos en el mundo. El equipo de Kraut comenzó a intentar cuantificar y ponerle precio a un evento como tal. Si lograban hacer eso, tendrían que encontrar inversores dispuestos a correr el riesgo de asegurar al reasegurador. Su jefe le dio un 50% de posibilidades de éxito. Dos años más tarde Kraut tenía las cifras definidas y una lista de potenciales compradores.

Para algunos inversores la propuesta les resultó atractiva, ya que Munich Re les haría pagos anuales y, en el raro evento de una pandemia, ellos deberían cubrir las pérdidas.En el caso de los fondos de pensiones que tenían los inversores, el factor de la longevidad era un riesgo, ya que, cuanto más viven las personas, más años de pensiones deben pagar, y una pandemia reduce ese factor, por más terrible que suene. Pero si no existiera una pandemia, la cuota regular de Munich Re seguiría ahí para aligerar la cobertura de las pensiones.

Era 2013 y Kraut comenzó a crear el seguro y se encontró con que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tenía un modelo de seis fases pandémicas que eran la base legal de su proyecto. Aún así Gunther necesitaba a alguien que pudiera delinear estas seis fases a detalle, así fue como se encontró con The Viral Storm y se puso en contacto con Nathan Wolfe.

Seguro contra pandemias

Ya en 2013, cuando leyó el correo de Kraut, Wolfe había estado pensando en los efectos económicos de las epidemias. En 2010 había participado en un panel del Foro Económico de Davos, “Prepararse para una Pandemia”. Una encuesta de aquel momento mostró que el 60% de los directores ejecutivos de las empresas habían dicho que creían que el riesgo de un brote global era real, pero sólo el 20% había hecho planes de emergencia.

Luego de una charla, el CEO de Munich Re le dijo a Wolfe, “¿Qué pasaría si, en lugar de solo cubrir pandemias, Munich Re pudiera emplear el mismo concepto para asegurar a otras empresas por lo mismo? Por lo general, las aseguradoras suelen excluir las enfermedades”. ¿Por qué? El riesgo era demasiado amplio e impredecible para poder ser cuantificado. De esta manera, ambos crearon y vendieron un seguro para empresas que los protegería contra epidemias, y comenzarían ofreciendolo a las industrias más sensibles como los viajes y la hotelería. 

Con esas dos herramientas, Wolf creó un modelo de enfermedades infecciosas y una plataforma de software. De esta manera, al ingresar algunos datos sobre el virus, como origen geográfico o su velocidad de transmisión, se explorarían los diferentes escenarios sobre el modo en que la enfermedad se podría diseminar en el mundo. “El objetivo era un modelo que, por ejemplo, ayudará a que un fabricante comprendiera de qué modo una enfermedad podría impactar su cadena de suministros”, dijo el virólogo a Wired.

Así Metabiota, Munich Re y Marsh crearon un seguro contra pandemias para la economía, que se llamó PathogenRX en los Estados Unidos. “Las pólizas se harían a medida de cada empresa, pero la mayoría incluiría lo que se llama solución paramétrica: una cantidad predeterminada de cobertura que se pagaría automáticamente cuando la epidemia llegara a ciertos umbrales, lo cual le daría a las empresas una inyección de efectivo sin la demora de presentar una solicitud”. Pero las respuestas de clientes potenciales no resultaban como ellos querían. “Sí, entiendo que potencialmente podría suceder algo así, pero no hemos visto nada por el estilo en un siglo”, decían algunos 

Para el 31 de diciembre de 2019, ya se había detectado un conjunto de infecciones de neumonía atípica en Wuhan, China. En los meses siguientes, a Kraut le llovieron solicitudes para obtener la póliza, ya no para COVID-19, sino para el próximo brote. “Ahora nuestro desafío está en el volumen. Necesitamos tomar una póliza que iba a hacerse de manera individual y convertirla en una apta para cualquier tipo de empresa”. Sin duda alguna, las aseguradoras tendrán en cuenta las consecuencias económicas de las pandemias en el futuro, en  cualquier caso, la demanda de seguros basados ​​en enfermedades puede superar rápidamente incluso la capacidad de los reaseguradores y otros inversores para cubrir las pólizas.

*Con información de Wired. 

 

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