Los 3 puntos más controversiales de la nueva Ley Fintech

fintech, sandbox, negocios inteligentesFoto: Shutterstock

Mientras que otros países ven a la Ley Fintech de México como el ejemplo a seguir, los críticos aquí le siguen encontrando detalles. Te decimos en qué fijarte para que no te agarren desprevenido.


Este lunes 10 de septiembre se publicaron en el Diario Oficial de la Federación  las disposiciones de carácter general a que se refiere el Artículo 58 de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, mejor conocida como Ley Fintech. Aunque esta ley se promulgó el 9 de marzo del 2018, entró en vigor el lunes. Etimológicamente, es la unión de las palabras finance y technology; en la práctica, es una nueva industria que usa la tecnología para brindar servicios financieros. Bajo esta definición se encuentran todas las funciones de estas empresas, algunas trabajan directamente con los usuarios del sistema financiero, otras ofrecen soluciones para otras compañías.

Según la Asociación FinTech de México, las áreas de desarrollo más importantes son: medios de pago y transferencias, infraestructura para servicios financieros, originación digital de créditos, soluciones financieras para empresas y personales, mercados financieros, crowdfunding, criptomonedas y blockchain.



Actualmente, hay cerca de 200 startups fintech en México, lo que significa que nuestro país solo está detrás de Brasil en cuanto al número total de empresas en América Latina. De estas 200, solo el 10% ha logrado expandirse a nivel internacional. Se cree que para finales del 2018, el valor de esta industria en México será de 36 mil millones de dólares. Por ahora, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores no ha recibido ninguna solicitud de autorización de alguna empresa fintech (uno de los requisitos para operar bajo la nueva ley), aunque se espera que empiecen a llegar en unas semanas.

    1. Puede que deje fuera a las empresas más chicas

Según la ley, la CNBV debe establecer un capital mínimo para operar para todas las Instituciones de Tecnología Financiera. Las instituciones de financiamiento colectivo autorizadas para realizar un solo tipo de operación (financiamiento colectivo de deuda, de capital o de copropiedad o regalías) deberán tener un mínimo de 3 millones de pesos. Las fintech autorizadas para dos o más tipos de operaciones deben contar con un mínimo de 4.2 millones de pesos.

Según varios agentes de la industria, esta regla deja sin posibilidades a las “fintech de garage”; es decir, las más pequeñas e independientes. Por un lado, esto puede garantizar un mercado más “profesional”; por el otro, la ley se creó para cuidar a los usuarios tanto como a las empresas nuevas del sector. Aunque México es uno de los países de la región que más fomenta la inversión en startups, tal vez estas barreras de entrada sean obstáculos muy exigentes para algunas empresas.

   2. El simple hecho de si debería existir o no ya es controversial

Algunos dicen que esta ley es la más completa del mundo (se trata de una nueva industria) y que es un marco regulatorio necesario. Con multas que pueden sobrepasar los veinte millones de pesos, se espera que las instituciones protejan a sus clientes y al patrimonio (recursos, fondos de pago electrónico o activos virtuales) que depositan en ellas. De hecho, en otros países creen que tenemos la ley más progresiva.

Por el otro lado, algunos ven en la ley Fintech más barreras para que los emprendedores mexicanos se unan a este mercado; las sanciones y restricciones limitan la innovación, experimentación y el desarrollo de las empresas. Estos críticos creen que México se adelantó demasiado en legislar este sector, ya que todavía no se conoce cómo será su crecimiento. Además, como en general los legisladores conocen poco del tema, es probable que algunos temas queden sobrerregulados, mientras que otros son olvidados.

    3. Los límites del crowdfunding

En las disposiciones generales se establecen los montos máximos para proyectos de fondeo colectivo o crowdfunding. Para proyectos entre personas físicas, el límite es de 300 mil pesos; para préstamos empresariales de desarrollo inmobiliario, el límite es un poco más de 10 millones de pesos. En general, la industria no vio con buenos ojos estos límites; especialmente en cuanto al fondeo colectivo inmobiliario, ya que los montos son demasiado pequeños. Para ponerlo en perspectiva, los préstamos bancarios tradicionales para estas empresas inmobiliarias empiezan en los 15 millones. Esto podría poner a las fintech en desventaja competitiva con el sector financiero establecido.

Aunque hay una excepción que permitiría que el límite de estos proyectos sea de 40 millones de pesos si se consigue la autorización de la CNBV.

Además, también hay un límite para lo que un solicitante de fondeo colectivo puede obtener:  44 millones de pesos a través de todos los proyectos en los que participe. Para ponerlo en contraste, el proyecto de crowdfunding que más ha conseguido en la historia fue EOS.IO, una cadena de blockchain que consiguió más de 4 mil millones de dólares.

 

 


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Los 3 puntos más controversiales de la nueva Ley Fintech

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Mientras que otros países ven a la Ley Fintech de México como el ejemplo a seguir, los críticos aquí le siguen encontrando detalles. Te decimos en qué fijarte para que no te agarren desprevenido.


Este lunes 10 de septiembre se publicaron en el Diario Oficial de la Federación  las disposiciones de carácter general a que se refiere el Artículo 58 de la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, mejor conocida como Ley Fintech. Aunque esta ley se promulgó el 9 de marzo del 2018, entró en vigor el lunes. Etimológicamente, es la unión de las palabras finance y technology; en la práctica, es una nueva industria que usa la tecnología para brindar servicios financieros. Bajo esta definición se encuentran todas las funciones de estas empresas, algunas trabajan directamente con los usuarios del sistema financiero, otras ofrecen soluciones para otras compañías.

Según la Asociación FinTech de México, las áreas de desarrollo más importantes son: medios de pago y transferencias, infraestructura para servicios financieros, originación digital de créditos, soluciones financieras para empresas y personales, mercados financieros, crowdfunding, criptomonedas y blockchain.



Actualmente, hay cerca de 200 startups fintech en México, lo que significa que nuestro país solo está detrás de Brasil en cuanto al número total de empresas en América Latina. De estas 200, solo el 10% ha logrado expandirse a nivel internacional. Se cree que para finales del 2018, el valor de esta industria en México será de 36 mil millones de dólares. Por ahora, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores no ha recibido ninguna solicitud de autorización de alguna empresa fintech (uno de los requisitos para operar bajo la nueva ley), aunque se espera que empiecen a llegar en unas semanas.

    1. Puede que deje fuera a las empresas más chicas

Según la ley, la CNBV debe establecer un capital mínimo para operar para todas las Instituciones de Tecnología Financiera. Las instituciones de financiamiento colectivo autorizadas para realizar un solo tipo de operación (financiamiento colectivo de deuda, de capital o de copropiedad o regalías) deberán tener un mínimo de 3 millones de pesos. Las fintech autorizadas para dos o más tipos de operaciones deben contar con un mínimo de 4.2 millones de pesos.

Según varios agentes de la industria, esta regla deja sin posibilidades a las “fintech de garage”; es decir, las más pequeñas e independientes. Por un lado, esto puede garantizar un mercado más “profesional”; por el otro, la ley se creó para cuidar a los usuarios tanto como a las empresas nuevas del sector. Aunque México es uno de los países de la región que más fomenta la inversión en startups, tal vez estas barreras de entrada sean obstáculos muy exigentes para algunas empresas.

   2. El simple hecho de si debería existir o no ya es controversial

Algunos dicen que esta ley es la más completa del mundo (se trata de una nueva industria) y que es un marco regulatorio necesario. Con multas que pueden sobrepasar los veinte millones de pesos, se espera que las instituciones protejan a sus clientes y al patrimonio (recursos, fondos de pago electrónico o activos virtuales) que depositan en ellas. De hecho, en otros países creen que tenemos la ley más progresiva.

Por el otro lado, algunos ven en la ley Fintech más barreras para que los emprendedores mexicanos se unan a este mercado; las sanciones y restricciones limitan la innovación, experimentación y el desarrollo de las empresas. Estos críticos creen que México se adelantó demasiado en legislar este sector, ya que todavía no se conoce cómo será su crecimiento. Además, como en general los legisladores conocen poco del tema, es probable que algunos temas queden sobrerregulados, mientras que otros son olvidados.

    3. Los límites del crowdfunding

En las disposiciones generales se establecen los montos máximos para proyectos de fondeo colectivo o crowdfunding. Para proyectos entre personas físicas, el límite es de 300 mil pesos; para préstamos empresariales de desarrollo inmobiliario, el límite es un poco más de 10 millones de pesos. En general, la industria no vio con buenos ojos estos límites; especialmente en cuanto al fondeo colectivo inmobiliario, ya que los montos son demasiado pequeños. Para ponerlo en perspectiva, los préstamos bancarios tradicionales para estas empresas inmobiliarias empiezan en los 15 millones. Esto podría poner a las fintech en desventaja competitiva con el sector financiero establecido.

Aunque hay una excepción que permitiría que el límite de estos proyectos sea de 40 millones de pesos si se consigue la autorización de la CNBV.

Además, también hay un límite para lo que un solicitante de fondeo colectivo puede obtener:  44 millones de pesos a través de todos los proyectos en los que participe. Para ponerlo en contraste, el proyecto de crowdfunding que más ha conseguido en la historia fue EOS.IO, una cadena de blockchain que consiguió más de 4 mil millones de dólares.

 

 


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