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Hay una tarjeta de crédito esperando por ti

1 agosto, 2020

Al hacer su residencia médica en un poblado remoto en la selva chiapaneca, un estudiante de medicina salvó a una muchacha a quien, por su juventud, el parto se le complicó hasta llevarla al borde de la muerte. Lleno de dudas y nerviosismo, el joven doctor logró salvar tanto al bebé como a la madre. Algunos días después, ambos se presentaron en su consultorio junto con la madre de la chica, abuela del bebé: le traían una gallina a manera de pago. El residente no supo qué hacer y acabó aceptando el animal para luego regalarlo nuevamente.

              Ahora nos resulta muy difícil imaginar un mundo sin dinero, sin billetes o monedas. Pero a lo largo de la historia han existido otros artículos de valor para hacer operaciones económicas, el pago con animales o comida sigue siendo una modalidad utilizada en varias regiones de nuestro país. Antes la forma más común de realizar compras y ventas era mediante el trueque: el cambio de un objeto valioso por otro. También las semillas o la sal tuvieron la función que hoy tendrían nuestras monedas metálicas. ¿Cuántas guerras o conquistas no se llevaron a cabo por metales preciosos como el oro o la plata?

              En pleno siglo xxi aquello que simboliza la riqueza y que día a día utilizamos para pagar y comprar está desapareciendo. Un simple ejercicio: revisa tu cartera, ¿tienes efectivo? ¿Cuántas veces te ha sucedido que llegas a un establecimiento o comercio y al momento de pagar no tienes billetes o monedas? ¿Qué hacemos en estos casos? Recurrimos a una tarjeta. Nuestro dinero ahora es más más bien virtual.

              Existen dos opciones de tarjeta: de débito o crédito. Las primeras son un plástico que contiene, de cierta manera, el dinero que guardamos en el banco, es decir, si tenemos cien pesos, podemos gastar cien pesos. Las tarjetas de crédito nos permiten disponer de un monto de dinero, asignado por una entidad financiera, según nuestra capacidad de pago, aunque éste no nos pertenezca: el banco nos otorga doscientos pesos de crédito porque sabe que eso le podremos pagar. Cada mes tenemos una fecha para realizar el pago de aquello comprado y, de no hacerlo, se cobra una comisión llamada interés. Una gran alternativa con las tarjetas de crédito son las compras a meses sin intereses: nos permiten adquirir algún producto que no podríamos pagar de contado a cierto número de mensualidades y así no se cobra el interés mensual, sino que al ir pagando lo correspondiente cada treinta días, la compra se liquida de manera mucho más sencillas. Diferentes comercios se suman a este esquema de venta pues es una gran alternativa para los compradores.

              Tener una tarjeta de crédito y usarla de manera responsable nos permite formarnos un buen historial crediticio, el cual, a la larga, nos conduce a ser sujetos de créditos más amplios para adquirir un viaje, un auto o hasta una casa. En BBVA contamos con muchas alternativas de tarjeta de crédito, todas con el respaldo de VISA, lo cual te permitirá hacer uso de ellas en una enorme cantidad de comercios alrededor del mundo. Otra característica que distingue las tarjetas de crédito BBVA es que al usarlas generas puntos BBVA con los cuales también puedes realizar compras en varios puntos de venta. Solicitarla es muy fácil, sin largas filas ni interminables investigaciones. Entra a bbva.mx y encuentra la opción que mejor se adapte a ti.



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1 agosto, 2020
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