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¿Home office o innovar en la oficina? Qué conviene a las empresas en la nueva normalidad

26 junio, 2020

Tras esta pandemia, van a pasar dos cosas: 1) las empresas optarán por implantar el home office de manera definitiva, 2) las empresas van a rediseñar las oficinas para que pueda respetarse el distanciamiento físico.

Para una investigación reciente llevada a cabo por la Universidad de Tilburg, en los Países Bajos, en colaboración con Veldhoen + Company, se encuestó a alrededor de 5,000 personas de toda Europa para conocer su experiencia de trabajar en casa en tiempos del COVID-19. Los resultados de este trabajo fueron divulgados en una nota del sitio Phys.org.

Las ventajas de trabajar en casa superan a las desventajas

Las respuestas permitieron separar rápidamente a los encuestados en dos grupos. En el primero estaban los que durante el trabajo a distancia trabajaban más horas y experimentaban más presión. En el otro, se agruparon a los trabajaban la misma cantidad de horas o menos, y que experimentaban menos presión del trabajo.

Quedó claro desde un inicio que las ventajas que experimentan las personas al trabajar desde casa, superan las desventajas. Es decir, mientras sólo uno de cada diez (10.4%) de los encuestados encontró más desventajas por trabajar en casa, seis de cada diez (57.4%) indicó más ventajas.

Entre las ventajas que encontraron las personas es que con el teletrabajo encajan mejor con sus propias preferencias sociales (ambiente, familia, pareja, amigos),  trabajan de manera más eficiente y tienen más control sobre su jornada laboral.

El mayor inconveniente que detectaron los encuestados en el trabajo virtual es a largo plazo: podría volver sus labores menos significativas. Al mismo tiempo, no tenían los recursos suficientes en casa para hacer bien su trabajo.

Las objeciones del empleador ante el trabajo en casa

Andrew Wallace, director del programa de arquitectura interior de la universidad del Sur de Australia, escribió un ensayo publicado en el sitio The Conversation. En él describió que hay tres objeciones para trabajar desde casa. La primera desventaja es la duda sobre qué tan bien están los trabajadores, o si están trabajando en absoluto. La segunda objeción tiene que ver con la importancia del contacto de los empleados con otros compañeros de trabajo. La tercera objeción son las distracciones propias del hogar, ya que esto podría influir en la concentración de los empleados. 

Los resultados de la investigación de la Universidad de Tilburg que mencionamos antes reveló que no existe un enfoque universal para trabajar desde casa. Sin embargo, el home office debe ser situacional y acomodarse a las necesidades individuales.

Además, la mayoría de las desventajas experimentadas por los trabajadores pueden resolverse al observar específicamente el tipo de trabajo, el lugar de trabajo apropiado. Con las herramientas adecuadas se puede minimizar los principales inconvenientes.

¿Y qué hay de las oficinas? ¿Desaparecerán?

El COVID-19 no significa el final de la oficina centralizada. Al contrario, la necesidad por respetar el distanciamiento físico y las medidas de sanidad han obligado a las oficinas a reinventarse para adaptarse a esta “nueva normalidad”, mezclar lo mejor del trabajo centralizado y descentralizado, lo colaborativo y lo privado.

Podemos acostumbrarnos a usar cubrebocas junto con un montón de desinfectantes para manos. Se pueden limpiar todas las áreas, herramientas y utensilios, desde teclados hasta cocinas, perillas de puertas y botones de elevadores. Sin embargo, el espacio de trabajo es la frontera final. No basta con desocupar los escritorios cada tanto tiempo o imponer barreras como paredes de cubículos.Actualmente, los despachos de arquitectos de hecho están discutiendo cómo rediseñar las oficinas por completo.

La visión alternativa para preservar la oficina “de planta abierta” (la que se caracterizan por no tener paredes, sino acaso mamparas) proviene de la compañía de servicios inmobiliarios Cushman & Wakefield. Su concepto de “oficina de dos metros de distancia” incluye más espacio entre escritorios y muchas señales visuales para recordar a los compañeros de trabajo que mantengan distancias físicas.

Por supuesto, hacer algo así en la mayoría de las oficinas implicaría que una proporción de personal se quede trabajando en casa. También significará el fin del escritorio individual para la mayoría. Esto también sugiere que en el lugar del trabajo se implementen nuevos compartimentos para almacenar artículos personales más allá del viejo casillero, además de protocolos de “entrega” para equipos y muebles. Las oficinas también necesitarán más espacios privados para un mayor uso de videoconferencias.

La ventaja potencial con este nuevo modelo de oficina está en poder aplicar una rotación bien administrada de los días de oficina. Además, la disposición variable de los asientos podría ayudar a entablar comunicación con distintos compañeros. Pero aún es muy pronto para ver cómo van a cambiar los espacios de trabajo. Todo esto son meros estudios tentativos.

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