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Reportaje: Se vaticina la caída financiera de Bayer tras la adquisición de Monsanto

23 febrero, 2020

¿Cómo es que Bayer no vio las consecuencias ante la compra de una compañía envenenada? Aquí estudiamos el caso para responder a la pregunta: ¿qué hacer cuando una fusión resulta tóxica?

El pasado 7 de febrero, la empresa alemana Bayer solicitó a un tribunal en California la anulación del veredicto que les ordena indemnizar a dos granjeros californianos, Alva y Alberta Pilliod, por 86 millones de dólares. Durante más de tres décadas de utilizar el herbicida RoundUp en sus terrenos, al matrimonio septuagenario se les diagnosticó linfoma no Hodgkin (el “no” de su su nombre es para distinguirlo de la enfermedad de Hodgkin, un subtipo particular de linfoma). Este es un tipo de cáncer que afecta a cualquier parte del cuerpo donde se encuentre el tejido linfático, siendo los principales lugares los ganglios linfáticos, el bazo, la médula ósea, el timo, el tracto digestivo, los adenoides y las amígdalas. El causante de esa enfermedad, el glifostafo, el ingrediente activo de RoudUp. Este producto es de la empresa Monsanto, quienes serían los que deberían de pagar; pero a Monsanto la compró Bayer hace un par de años.

Cuando se dictó la sentencia en mayo de 2019, el caso Pilliod llamó la atención a nivel nacional, pues el jurado originalmente había fijado la suma por mas de 2 mil millones de dólares. Un mes mas tarde se rebajó la condena impuesta a 86 millones de dólares. Actualmente, Bayer está decidida a anular este veredicto, alegando que el herbicida es seguro para el uso humano.

No es la primera vez; y faltan, literalmente, miles de demandas. RoundUp ha perdido ya contra de tres jurados que lo señalan de causar cáncer. Dichas pérdidas se reflejaron en la caída de aproximadamente un 20% de las acciones de Monsanto desde el primer veredicto en agosto de 2018. Aún así, Monsanto fue vendida ese año por 63,000 millones de dólares tras dos años de negociaciones.

Desde sus inicios, esta compra se tornó polémica, pues la mayoría de los inversionistas auguraban un mal futuro para Bayer. Entonces, ¿cuál es la razón por la que la compañía alemana adquirió una empresa que enfrenta 18,400 demandas?

El final de una era

Entre 2010 y 2016 bajo la dirección de Marijn Dekkers, Bayer vivió su época dorada, y se convirtió en la empresa más valiosa en Alemania. Pero en 2016, recién tomó el cargo el actual CEO de Bayer, Werner Baumann, lanzó la primera oferta para comprar Monsanto. Cuando se cuestionaron sus intenciones tras dicha compra, respondió que para el 2050 habrían 3,000 millones de humanos que alimentar. En otras palabras, esta era una oportunidad para que los alemanes ingresaran a fondo en la industria alimenticia.

La reputación de Baumann va en picada, pues luego de tres años en la empresa, la junta de accionistas intentó sacarlo sin suerte del cargo. En dicha junta, el ex presidente ejecutivo de Bayer ,Werner Wenning, respaldó firmemente a Baumann, asegurando que el tiempo sería el encargo de demostrar los beneficios de la compra.

Omitiendo por completo la pregunta de Joachim Kregel miembro de la Comunidad de Protección de los Inversionistas (el equivalente alemán a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores en México): “¿qué hizo con nuestra compañía?” Baumann dijo estar completamente consciente del pasado de Monsanto, señalando que había calculado ya los costos de las demandas pasadas y futuras , apelando que el beneficio para Bayer sería enorme.

El sepulturero de Bayer: el glifosato

En 1970, Monsanto lanzó la patente del glifosato a través del herbicida RoundUp, pero tras notar los efectos en los plantíos, la firma estadounidense lanzó en 1996 semillas genéticamente modificadas que resistiesen ante el químico, como soya, maíz, algodón y alfalfa.

Tras caducar la patente en el 2000, diferentes consorcios produjeron la suya, combinándolas con otras sustancias que, de acuerdo con la BfR, es decir el Instituto Federal de Análisis de Riesgos de Alemania (el equivalente a la Semarnat en nuestro país), pueden ser más tóxicas que el propio glifosato.

En años posteriores, se encontró que el glifosato era uno de los herbicidas más usados con fines agrícolas en el mundo. Los agricultores que lo utilizan alegan que no hay alternativa, ya que es barato y eficaz, advirtiendo que una prohibición podría disparar el precio de los alimentos. Pero en 2015, cuando la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasificó al glifosato como posible cancerígeno, los agricultores no dudaron en cambiar de opinión.

En su momento, la agroquímica insistió (y aún insiste) que el glifosato no causaba ningún efecto cancerígeno, pues desde que salió al mercado no existe un regulador que le haya informado de su peligrosidad. No obstante, de acuerdo con una investigación realizada por el Parlamento Europeo, se descubrió que Monsanto pudo haber ocultado su preocupación por los efectos del herbicida desde 1999.

¿Cuánto tiempo aguantará Bayer en el mercado?

Las malas noticias no dejan de llegar a Bayer, pues en mayo del año pasado se supo que en la sede francesa de Monsanto se crearon listas secretas con nombres, números telefónicos, direcciones privadas y hasta pasatiempos favoritos de políticos, científicos y periodistas con el objetivo de desviar la atención ante las críticas.

Y pese a que Bayer negara conocer dichas listas, las demandas no dejan de llegar. Quizás sea este un  buen momento para reparar el daño y tratar de llegar a un acuerdo con los demandantes para poder financiar las indemnizaciones; como dijo el abogado de la pareja Pilliod: al comprar a Monsanto, Bayer compró “cien años de corrupción y de fraude científico”. 

En caso de pasar por alto dichas demandas, de acuerdo con expertos, Monsanto se convertiría realmente en el sepultador del consorcio alemán, acabando con un legado de 157 años.

¿Y en México esto cómo nos afecta?

Para Bayer, México es uno de los cinco mercados internacionales más importantes. Actualmente, existen dos plantas en el Estado de México, una en Tlaxcala y otra más en Orizaba. La firma cuenta con 3 mil empleados y sus ventas superan los 20 millones de pesos.

Siendo el sector agrícola uno de los principales, las importaciones del glifosato a través de RoundUp eran constantes, al menos hasta el año pasado, cuando la Semarnat finalmente admitió que el herbicida: “representa un riesgo ambiental alto, al existir una presunción fundada respecto de que su uso puede generar un daño ambiental y a la salud irreversible”.

Aún cuando México representa un mercado importante para Bayer, nuestro país podría verse menos afectado ante las decisiones de la farmacéutica. Además de frenar la entrada de mil toneladas de glifosato así como la de otros 17 plaguicidas, México debería actuar de la misma forma con respecto a los 140 ingredientes activos que aún operan de forma legal en nuestro país, pese a la existencia de evidencia científica que demuestra que su uso provoca cáncer, problemas hormonales y de reproducción.

111 de estos ingredientes activos están catalogados en el libro de 2017, Los plaguicidas altamente peligrosos en México, del director de la Red de Acción sobre Plaguicidas y Alternativas en México (RAPAM), Fernando Bejarano González. Dichas sustancias están presentes principalmente en el sector agrícola a través de insecticidas, herbicidas, fungicidas y fumigantes, aunque algunos de ellos también se utilizan a nivel doméstico, en actividades de jardinería, en el sector forestal y en la industria.

México necesita hacer más que frenar la entrada de químicos peligrosos, si bien es un buen primer paso, nuestro país necesita cambiar las normas en el sector agrícola y retomar la agricultura ecológica, que maneja alternativas para el control de plagas que no ponen en riesgo la salud.



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