Logo de Negocios Inteligentes
Síguenos
empty

Lego apuesta por la sostenibilidad, pero no parece ser suficiente

17 septiembre, 2020

El fabricante de juguetes danés ha estado en constantes cambios para asegurarse de que su compañía es amigable con el ambiente. Pero tal parece que estás iniciativas no son suficientes para reducir la contaminación

El problema del plástico es global y por ende nos compete a todos, en poco más de 50 años el uso de plástico en todos los ámbitos de nuestra vida ha aumentado exponencialmente y todas las industrias lo usan para crear sus productos, apunta un artículo de la revista National Geographic. Lo peor está en que el plástico tiene una vida útil muy corta, al tiempo que, una vez convertido en basura, tarda cientos de años en degradarse, contaminando el medio ambiente.

Los científicos están tratando de encontrar una solución a este problema, desde la invención de nuevos materiales hasta conseguir enzimas y organismos que se “coman” el plástico; sin embargo todavía queda mucho camino por recorrer en la lucha contra este polímero. Las empresas también han empezado a aportar su granito de arena en esta lucha global y este es el caso de Lego quien hace pocos días prometió usar bolsas de papel ecológicas para su embalaje, pero este no ha sido su único movimiento.

Propuestas ecológicas: ¿son suficientes?

Hace dos años, diversos medios informaron que Lego lanzaría sus primeras piezas de ladrillo hechas de plástico vegetal procedente de la caña de azúcar, mismas que se lanzarían a finales de 2018. La empresa comenzó con la producción de una variedad de piezas que representaban hojas, arbustos y árboles, y dijo que las estarían hechas de polietileno, un plástico suave que permitía que fueran técnicamente idénticas a las producidas con plástico convencional. Este material fue probado para garantizar que cumpliera con los altos estándares de la empresa, así como con las expectativas del consumidor. Sin embargo, The Guardian indicó que los elementos de polietileno representarán entre el 1% y 2% solamente de la cantidad total de elementos plásticos producidos por la compañía.

Esta medida fue parte del compromiso que Lego hizo. Se comprometió a que para 2030 la compañía utilizaría materiales más sostenibles en sus productos principales, incluidos los ladrillos del mismo nombre, y empaques. En su momento, la empresa de juguetes indicó que su objetivo era encontrar fuentes sostenibles que pudieran reemplazar sus materias primas actuales basadas en combustibles fósiles. De hecho, en 2015 Lego invirtió $1,000 millones de coronas danesas ($3,300 millones de pesos) en un Centro de Materiales Sostenibles dedicado a investigar e implementar alternativas sostenibles para sus productos actuales. Al respecto Tim Brooks, vicepresidente de responsabilidad ambiental en Lego Group dijo: “este es un gran primer paso en nuestro ambicioso compromiso de fabricar todos los ladrillos Lego utilizando materiales sostenibles”.

Lego se unió a la Bioplastic Feedstock Alliance (BFA), para garantizar un abastecimiento totalmente sostenible de materia prima para la industria de los bioplásticos y se asoció también al Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), para ayudar a reducir las emisiones de carbono en sus operaciones de fabricación y cadena de suministro. “Es esencial que las empresas de cada industria encuentren formas de obtener de manera responsable los materiales de sus productos y ayudar a garantizen un futuro donde las personas, la naturaleza y la economía prosperen”, dijo en un comunicado Alix Grabowski, oficial senior de programas de WWF.

 

La última medida lanzada por la empresa danesa es la de eliminar gradualmente las bolsas de plástico por bolsas de papel reciclables y sostenibles para fines del 2025, mismas que serán certificadas por el FSC, es decir el Forest Stewardship Council (Consejo de Administración Forestal en español). El director ejecutivo de Lego Group, Niels B. Christiansen dijo que esta última propuesta es gracias a sus seguidores más jóvenes: “Hemos recibido muchas cartas de niños sobre el medio ambiente pidiéndonos que eliminemos los envases de plástico de un solo uso. Hemos estado explorando alternativas durante algún tiempo y la pasión y las ideas de los niños nos inspiraron a comenzar a hacer el cambio”. 

Buenas intenciones sin resolver la contaminación

Si bien las propuestas de Lego apuntan a un futuro sostenible, su acción es mínima si se le compara con el problema que la contaminación por plásticos representa en realidad. Además, su plástico ecológico no lo es tanto como la compañía sugiere. En un artículo, The Conversation indica que aunque el plástico de caña de azúcar no provenga de combustibles fósiles, este se produce a través de una agricultura que consume muchos recursos. Por otra parte, el plástico fabricado de esta manera es igual que el plástico convencional, reciclable pero no biodegradable.

Para empezar, la mayoría de los juguetes de plástico que Lego fabrica cada hora están moldeados a partir de un plástico basado en combustibles fósiles llamado ABS (acrilonitrilo butadieno estireno), que no se reemplaza fácilmente con una alternativa a base de plantas. La revista especializada RecycledPlastic indica que se necesitan 2 kg de petróleo para fabricar 1 kg de plástico. Aunque Lego cambie su estrategia por piezas hechas con polietileno de origen vegetal, y aunque estas tienen una huella de carbono mucho menor comparadas a las que son del plástico convencional, la demanda del cultivo de caña de azúcar repercutirá en el medio ambiente.

Este cultivo depende de grandes plantaciones que utilizan pesticidas, herbicidas y fertilizantes, así como importantes cantidades de agua. Esto supone que las plantaciones sean cada vez más recurrentes provocando afectaciones a las tierras. Lego indicó que además de la caña de azúcar pretendía usar el etanol como una fuente más sostenible, sin embargo hay fuentes de etanol mucho más sostenibles que la caña de azúcar, una opción es producir etanol cultivando algas verdiazules, desechos domésticos o con los residuos de la producción de café.

Las doctoras Sharon George y Deirdre McKay de la Universidad Keele, explican a través de un vídeo que los términos “bioplástico” o “a base de plantas” pueden ser engañosos. Tanto la caña de azúcar como el polietileno son recursos obtenidos de materiales naturales, pero no son necesariamente biodegradables. Algunos bioplásticos en realidad se basan en combustibles fósiles. Incluso si un plástico se clasifica como “biodegradable”, a este producto le llevará años descomponerse totalmente a pesar que sea degradado por bacterias u hongos, y puede dejar residuos tóxicos. 

El plástico verdaderamente ecológico necesita más que materias primas y técnicas de fabricación sostenibles. Incluso para Lego. Su mayor desafío será garantizar que sus ladrillos ABS basados ​​en combustibles fósiles se reciclen o se reemplacen con materiales más fácilmente reciclables para el futuro.

 

TE PUEDE INTERESAR:

¡Al fin!, la batalla entre Estados Unidos y China por TikTok ha terminado, Oracle es el ganador

Debido a las restricciones de Estados Unidos, Huawei podría quedarse sin pantallas y quizás con menos que eso


Suscríbete a El Fiscoanalista (novedades y jurisprudencias en materia comercial, fiscal y laboral), la Agenda Inteligente (las noticias de negocios más relevantes) y a nuestro canal de YouTube



Recibe GRATIS las noticias relevantes de negocios y empresas

17 septiembre, 2020
¿Qué opinas?