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¿Por qué la vacuna rusa no fue la cura que todos esperamos contra la pandemia de COVID-19?

12 agosto, 2020

En la carrera por encontrar una vacuna que frene la propagación global del coronavirus, Rusia se ha adelantado en registrar la primera vacuna de COVID-19 en el mundo, aún sin concluir sus pruebas en humanos.

La mañana de este martes,  la noticia de que el presidente de Rusia, Vladimir Putin informó que su nación había logrado ser la primera en desarrollar y registrar una vacuna contra el nuevo coronavirus dio la vuelta al mundo.

La noticia se produjo una semana después de que la Organización Mundial de la Salud advirtiera a Rusia no desviarse de los lineamientos internacionales establecidos para la producción de vacunas en cuanto la eficacia y seguridad. 

Ante las dudas en relación a la vacuna registrada bajo el nombre de “Sputnik V”,  el mandatario Ruso precisó hoy durante una reunión de gobierno que el fármaco fue desarrollado por el Instituto Gamaleya y registrado después de dos meses de ensayos en humanos. Además aseguró que una de sus dos hijas fue una de las primeras en inmunizarse y que “se siente bien”.

Por su parte, el ministro de Salud ruso, Mikhail Murashko, dijo que la vacuna es un gran paso hacia “la victoria de la humanidad” contra el COVID-19 y afirmó que es “altamente efectiva y segura”.  

La inmunización para prevenir la propagación de la pandemia de coronavirus se lograría con una sola dosis administrada de forma intramuscular, de acuerdo a los registros de las dos primeras fases del ensayo clínico.

“Ser el primero no significa ser el mejor”: el escepticismo de los expertos 

Varias potencias como Estados Unidos, China, y Reino Unido están en competencia  para encontrar una vacuna que haga frente al virus. De ellos, Rusia aceleró  la aprobación de su vacuna aparentemente sin completar los ensayos clínicos. Esto podría poner a las personas en riesgo, según una asociación local de laboratorios farmacéuticos multinacionales, informó Bloomberg.

La velocidad a la que Rusia busca poner a disposición la vacuna a fines de este año ha preocupado a varios expertos internacionales que cuestionan si no se está anteponiendo el prestigio nacional por la ciencia ante la seguridad de las personas.

El doctor Anthony Fauci, principal experto en enfermedades infecciosas de Estados Unidos también ha cuestionado la prisa de Rusia, la posible efectividad de la vacuna y el hecho de anunciar una campaña masiva de vacunación sin haber terminado las pruebas a mayor escala. “Cualquiera puede decir que tiene una vacuna y fabricarla, pero hay que demostrar que es segura y efectiva, lo cual dudo que lo hayan demostrado”, dijo a principios de agosto en una entrevista con BlackPressUSA TV.

En una reciente entrevista que realizó BBC Mundo, la doctora Maria Elena Bottazzi, experta en vacunología tropical de la Universidad de Baylor, en Houston, EE.UU., explicó las distintas fases de prueba de una vacuna y la importancia de su cumplimiento.

En la fase I se hace una evaluación inicial en un grupo reducido de personas de un rango de edad restringido entre 18-50 años. Durante la fase II se amplía el grupo de voluntarios a cientos  y se empiezan a ver indicios de la eficacia de la vacuna. En esa fase se empieza a considerar la cantidad de dosis que serían necesarias y qué distancia de tiempo debe haber entre estas dosis.

La fase III, dice la experta, es la más importante, pues es la que se hace multicéntrica (o sea en varios lugares). Requiere miles de personas y se expande el perfil de seguridad y el número de dosis. De acuerdo con The New York Times, no hay ningún ensayo de fase III por el  Instituto Gamaleya que desarrolló la vacuna en la última versión de la lista de ensayos de vacunas de todo el mundo de la OMS. 

Entonces ¿la vacuna rusa va a fracasar?

El escenario que vive Rusia es de 900 mil casos confirmados de COVID-19, y es una de las naciones más afectadas por el nuevo coronavirus. El mes pasado, una fuente dijo a Reuters que los trabajadores de hospitales rusos que tratan a pacientes con COVID-19, podrían ser voluntarios para vacunarse durante las siguientes semanas en que fuera aprobada la vacuna.

Sin embargo, el fracaso, o al menos un fracaso parcial, es muy posible. Los expertos advierten que las nuevas vacunas pueden brindar solo algo de protección. En entrevista para BBC Mundo Richard N. Hass, presidente del centro de estudios Council on Foreign Relations aseguró que todas las vacunas tendrán limitaciones en cuanto a la cantidad de personas que sean inmunizadas.

La gente pensará que esto va a solucionar el brote de COVID-19 pero la realidad es que no. “La historia de las vacunas sugiere que si la vacuna aparece, ayudará a algunas personas pero no a todos. Luego ayudará a algunas personas por un determinado tiempo. Provocará efectos indeseados y muchos se negarán a recibirla”, dijo Hass.

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