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¿Por qué te conviene combatir la discriminación en tu empresa?

8 marzo, 2018

Nadie sugiere que te ganes el cielo en la oficina. Lo que queremos es que descubras por qué el camino de la inclusión puede llevarte a explotar todo el potencial de tu negocio. Sigue las señales. 


Fomentar una cultura inclusiva es, con toda seguridad, la mejor decisión de negocios que puedes tomar este año. Y diremos más: una cultura de la no discriminación total es indispensable para que tu empresa crezca.

Probablemente ya sabes –y si no lo sabes, lo sospechas–, que las compañías que tienen políticas de no discriminación gozan de buena reputación. Y la buena fama te ayuda a establecer conexiones y contribuye a que inversionistas, posibles socios, aliados gubernamentales y clientes te pongan palomita. Otra ventaja es que te vuelves un espacio atractivo para muchos de esos sujetos creativos, innovadores y brillantes que trabajan sólo en las mejores empresas.

Algunos de estos genios cotidianos probablemente ya laboran en tu compañía, pero si no cuentan con las mismas oportunidades que los demás, nunca podrás descubrirlos. Y es que el talento no tiene género, un aspecto físico determinado o una preferencia sexual. La persona a la que se le ocurra la próxima gran idea para tu negocio puede ser quien menos te lo imaginas. La diversidad es la madre de la originalidad y la innovación, motores de crecimiento de cualquier empresa.

Duda de todos, hasta de ti mismo

Con la discriminación sucede lo mismo que con el talento: puede estar en todos lados, pero para identificarlo hay que estar dispuesto a verlo. Quizá piensas que tu compañía es un ejemplo de desarrollo y, como todo espacio ejemplar, mantiene a raya las prácticas discriminatorias, pero, ¿estás seguro de que te encuentras en ese punto? Primero tienes que hacer una autocrítica: ¿qué tanto intervienen tus prejuicios en tus decisiones como director de una compañía? Si tu análisis es lo suficientemente profundo podrías descubrir que te importa mucho la apariencia física de las personas; de hecho, exiges que los CV tengan foto o que las mujeres más “agraciadas” sean las que representan la imagen de tu empresa. También es probable que notes que en los puestos directivos de tu negocio sólo hay hombres y que, aunque estás seguro de que las personas con discapacidad merecen las mismas oportunidades que todos, tu centro de trabajo no cuenta con las instalaciones adecuadas para recibirlas. Te encantaría que tu empresa fuera muy internacional, pero sólo si integra talento europeo o estadounidense, porque tú no tienes nada que aprender de los latinos. Y, aunque te cuesta aceptarlo, los planes que tenías para tu empleada favorita cambiaron radicalmente cuando te dijo que es una feroz activista pro interrupción del embarazo.

¿Ya comenzaste a dudar de que eres totalmente antidiscriminación? Vamos por buen camino. Y no es una ruta solitaria, o propia de líderes señaladamente progresistas o visionarios. Hoy es prácticamente un canon. Ya son muchas las grandes empresas que han adoptado políticas incluyentes porque a sus directivos les ha quedado claro que discriminar no sólo excluye a las personas, sino también al talento. En el Foro Económico Mundial que se celebró en enero pasado, Jack Ma, el CEO de Alibaba (sí, el Amazon chino) fue contundente con respecto a la inclusión de las mujeres, uno de los grupos más discriminados laboralmente: el empresario aseguró que la clave del éxito de su compañía son sus trabajadoras. Según Ma, el talento femenino ofrece un balance entre el coeficiente intelectual, emocional y de corazón indispensable para que una empresa triunfe. Al interior de Alibaba, la inclusión no es sólo una buena intención: 49 por ciento de los puestos de trabajo son ocupados por mujeres.

La diversidad es la madre de la innovación, motor de crecimiento de cualquier empresa

Otra compañía exitosa que tiene una estricta política de inclusión y diversidad es Google; tan así que el año pasado, el ingeniero James Damore, entonces empleado de la compañía, criticó en un documento sus políticas de inclusión y aseguró que si existían menos mujeres en el mundo de la tecnología era porque son menos aptas que los hombres para estas tareas. En respuesta, Google lo despidió por violar su código de ética, el cual prohíbe perpetuar los estereotipos de género dentro del centro laboral.

¿Excesivo, te parece? Lo que está en juego no es menor. A Érika Villavicencio, una de las expertas más activas en cultura laboral y coordinadora de psicología organizacional de la Facultad de Psicología en la UNAM, le interesa dejarlo claro: “Si no hay un compromiso total de la dirección y si ésta no predica con el ejemplo, será imposible llegar lejos.”

Favor de no sermonear

Bien. Has comprendido que rechazar, excluir, subestimar o limitar a tus trabajadores por su género, clase, apariencia, física, opiniones políticas, religión, etc., no dejará que tu negocio alcance su máximo potencial. Ahora la misión es lograr pasarle este mensaje al resto de tu organización. Exterminar la discriminación al interior de tu compañía parece una tarea maratónica. ¿Qué debes hacer? ¿Dar lecciones de empatía básica a tus empleados? ¿Convencerlos de pasarse al bando “de los buenos”? ¿Enfatizar que la discriminación sólo ha provocado problemas en el mundo? ¿Obligarlos a creer que todos merecemos las mismas oportunidades?

Si pretendes esas cosas fracasarás rotundamente. En primer lugar, es necesario que comprendas que todas las personas pueden tener ideas y prejuicios sobre otros grupos. Eso no lo podemos cambiar. Si tu empleado misógino cree que las mujeres deberían estar en su casa haciendo el quehacer en lugar de ocupar un puesto en la compañía, aunque te enfurezca, no es tu papel –y difícilmente lograrás– que deje ese pensamiento del siglo pasado. Lo que sí te corresponde es encargarte de que en tu empresa se abstenga de “materializar” ese prejuicio suyo en expresiones o decisiones que violenten o excluyan a las mujeres de tu compañía. Esto significa que en tu negocio cada quien es libre de pensar lo que quiera, pero debes establecer todos los mecanismos necesarios para vigilar que estas ideas preconcebidas no obstaculicen el desarrollo de tus trabajadores y, eventualmente, te priven del talento que necesitas.

La maestra Tania Ramírez, directora general adjunta de Vinculación, Cultura y Educación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) dice que “una de las maneras de evitar que nuestros estigmas se conviertan en un acto de discriminación es establecer candados o políticas que prohíban que ese prejuicio se materialice en una acción que afecte la vida de alguien más”. Si realmente quieres establecer una cultura inclusiva en tu empresa, es indispensable pasar de las buenas intenciones a la acción.

Cada quien es libre de pensar lo que quiera, pero una idea preconcebida no debe obstaculizar el desarrollo de nadie

De hecho, el método te lo da el propio Conapred, que junto con la Secretaría de Trabajo y el Inmujeres, impulsó la Norma Mexicana de Igualdad Laboral y No Discriminación, la cual te puede ayudar a certificarte no sólo como una empresa que limita la discriminación, sino como una que propicia la inclusión. “Los centros de trabajo se acercan a nuestro consejo interinstitucional, se asesoran para conocer las adecuaciones que deben realizar para apegarse a lo que esta norma marca y ya que cumplen los requisitos, se emite un certificado”, explica Ramírez. Además, los centros laborales que logran apegarse a la norma son evaluados cada cuatro años para que se les otorgue una recertificación. Esto garantiza que la política de cero discriminación se mantenga viva.

El trabajo es arduo. Villavicencio, de la UNAM, aclara que establecer una estrategia que funcione implica fijar una política clara que todos los empleados conozcan, brindar capacitación a los trabajadores, hacer campañas de sensibilización y –quizá lo más complicado– integrar la cultura al proceso de reclutamiento, selección y evaluación del desempeño, pero eso no es todo, pues el compromiso de los directivos es indispensable. Y la mayor evidencia de éste es la atención a los casos de discriminación: si realmente quieres eliminar este mal en tu empresa debes fomentar la denuncia, establecer mecanismos que la hagan posible y realizar una investigación exhaustiva cuando haya alguna queja.

El esfuerzo por eliminar la discriminación en tu empresa no puede quedarse en la superficie. Si vas al fondo verdadero, te asegurarás de ampliar las capacidades y el potencial de tu centro de trabajo. No olvides que integrar a los grupos históricamente discriminados puede darte propuestas innovadoras y creativas de las que podrías estar privando a tu empresa si ésta no se desarrolla en un ambiente libre de exclusión. Y, otra vez, recuerda que lo tuyo es hacer negocios exitosos: para lograrlo, la inclusión es tu aliada y la discriminación, el infiltrado que debes vencer.

“En este establecimiento no se discrimina a nadie, por ningún motivo”

¿Quieres certificarte como empresa libre de discriminación? Esto es lo que debes saber sobre la Norma Mexicana de Igualdad Laboral y No Discriminación.

Esta norma cuenta con 14 requisitos para que los centros de trabajo modifiquen sus instalaciones, así como sus procesos de contratación y reclutamiento, ascenso y despido de manera que se elimine la posibilidad de que haya un acto discriminatorio en el camino. Algunos de ellos son:

  • Contar con una política de igualdad y de no discriminación expresa, que forme parte de los documentos normativos y que sea del conocimiento de todo el personal.
  • Planes de capacitación y sensibilización.
  • Uso del lenguaje incluyente y no sexista.
  • Contar con espacios de accesibilidad.
  • Tener mecanismos (como un comité de ética) que prevengan y sancionen las prácticas discriminatorias.
  • Contar con acciones afirmativas. Por ejemplo, lograr que el 40 por ciento o más de las personas en puestos directivos sean mujeres.
  • Mediador u ombudsperson que tenga atribuciones para resolver los casos de discriminación. Hasta el cierre de 2017, en México existían 228 centros de trabajo (entre empresas privadas e instituciones de gobierno) que ya cuentan con esta certificación. Conseguirla puede tomarte unos tres meses, aunque esto puede variar dependiendo de la cantidad de modificaciones que tendrás que hacer para cumplir los requisitos de la norma.

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