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Señores empresarios, la regulación y el etiquetado a los alimentos chatarra no es el problema

20 agosto, 2020

Ante el etiquetado de bebidas azucaradas y alimentos chatarra, y la prohibición a su venta en menores de edad en estados como Oaxaca, la industria ha salido a defender lo indefendible. Señores, tenemos un problema y sí hay soluciones.

Hasta 19 mil millones de pesos podría costar el proceso del nuevo etiquetado de la industria de alimentos y bebidas no alcohólicas, según pronosticó la Secretaría de Economía (SE). Pero podría salir mucho más caro: un reportaje de Goula.lat, revista especializada en la industria de alimentos, advierte que la cifra no contempla las implicaciones de la contingencia, ni los 12 mil negocios que pondrá en riesgo esta ley. Mientras tanto, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), indicó que esta acción no ataca el verdadero problema y en su lugar afecta el negocio y la vida de los comerciantes, como ya informamos en un artículo anterior.

Por otra parte, no se puede negar que, desde la desnutrición hasta la obesidad, la mala alimentación es la principal causa a nivel mundial de una mala salud. El Informe de la Nutrición Mundial de 2018 lo señala: el 38.9% de los adultos en el mundo son obesos o tienen sobrepeso y estos problemas alimenticios afectan de manera desproporcionada a las personas de bajos recursos. En México, el problema se duplica: tres de cada cuatro personas tienen sobrepeso u obesidad, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

1. Se puede ofertar mejor lo que producimos

Según un estudio llamado “Alimentos y bebidas ultraprocesados en América Latina: ventas, fuertes, perfiles de nutrientes e implicaciones normativas”, elaborado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), México se encuentra solo por debajo de Chile en la ventas de productos con alto contenido calórico y bajo contenido nutricional. Por otra parte, en un estudio publicado en abril de 2019 en la prestigiada revista médica The Lancet, se menciona que México es uno de los países que consumen más bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados poco saludables. Por último, el Inegi ve que el problema empeora: hay un aumento en el consumo de productos procesados, comida rápida y reducción drástica de nutrientes naturales. Acorde al estudio, en los hogares mexicanos, el 47% destinó su gasto en alimentos de origen animal; un 35% a las calorías, hidratos de carbono y grasas; un 15% a alimentos con vitaminas y minerales; y un 2.6% a productos de origen vegetal. Lo paradójico de todo esto: el territorio mexicano es uno de los más grandes productores de frutas y verduras frescas en el mundo.

El portal académico The Conversation apunta que en países como en Estados Unidos o Nepal, hay programas de “alimentación escolar de cosecha propia” y “de la granja a la escuela”. Por medio de ellos se compran alimentos saludables de los agricultores familiares más pequeños, mientras se garantiza que los niños estén bien alimentados. ¿Podría hacerse algo así en México?

2. Se puede educar mejor a las audiencias

Si los mexicanos no estamos consumiendo lo que mejor producimos, es una cuestión cultural. Esa cultura ha sido impulsada por la propia industria con décadas de propaganda publicitaria. De acuerdo con los datos recabados por el sitio BigData, entre los alimentos catalogados como comida chatarra, destacan los refrescos y otras bebidas azucaradas; disponibles en el 74% de las escuelas. En concordancia con la Ley General de Educación, actualizada en mayo de 2014 por la Cámara de Diputados, todas las escuelas públicas del país deberían ofrecer a los alumnos alimentos saludables en las escuelas de lunes a jueves; los viernes están permitidos sólo algunos alimentos con azúcares como yogurt, jugos, galletas o dulces. Sin embargo, de acuerdo a los datos recabados por la plataforma “Mi escuela saludable”, en la que participan las organizaciones de El Poder del Consumidor y la Red por los Derechos de la Infancia, más del 70% de las instituciones educativas incumplen dicha ley. 

3. Se puede reformular sin mayor problema

El aumento en el consumo de productos no alimenticios que ha derivado en un incremento en la tasa de sobrepeso y obesidad en México, es una de las razones por las que recientemente se aprobó la NOM-051 sobre el etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas. Vale la pena mirar lo que otros países latinoamericanos han hecho al respecto con el etiquetado.

Goula.lat muestra de ejemplo a Chile, país en donde las compañías reformularon sus productos a partir de la entrada en vigor de la Ley de etiquetado y publicidad de alimentos, que comenzó a operar en ese país hace ya tres años. Y aunque fue una experiencia complicada, los beneficios se han visto con el tiempo, por ejemplo el consumo chileno en yogur creció gracias a que se modificó su composición nutricional, y ahora ofrecen grasas y azúcares dentro de la norma.

Ese mismo artículo señala que, en Perú, los sellos de advertencia se ven desde junio de 2020, pero aprendieron de la experiencia chilena. “No pasó lo que en Chile, donde en los supermercados había pasillos completos en los que todo eran octógonos negros”, dijo para ese medio Urpi Torrado gerente general de la agencia de investigación de mercados Datum. Perú hizo ampliaciones en algunas líneas de productos con el fin de revisar si cumplían con los requerimientos, algunas empresas sacaron nuevas categorías y otras revisaron sus fórmulas.

4. Se debe reconocer a las empresas saludables

El Índice de Acceso a la Nutrición califica a las empresas mundiales de alimentos en función de lo bien que abordan la obesidad y las enfermedades relacionadas con la dieta. Mientras que, en nuestro país, plataformas como Goula.lat, han creado los Goula Awards, el primer reconocimiento otorgado a la industria de alimentos y bebidas que busca fomentar y distinguir las buenas prácticas de negocio en México. A través de 12 categorías distintas, se dividen los galardones que premian y destacan el reconocimiento a aquellas marcas que fomentan tanto las buenas prácticas de negocio, como la innovación, el bienestar de las comunidades y el medio ambiente.

Lograr que el etiquetado sea útil y eficientes tanto para proveedores, vendedores y consumidores es todo un reto en nuestro país, aún no ha llegado octubre y las controversias ya han salido a la luz y seguirán saliendo probablemente, así que sería bueno tomar el consejo de Urpi Torrado: “La actitud del empresario en general ante estos cambios ha sido buena, pues los aceptaron como una realidad y decidieron trabajar en conjunto con el gobierno para encontrar soluciones. Todo esto ha obligado a las marcas a repensarse, algunas lo hicieron más temprano, pero todas están en ese proceso”.

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