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Uber y otras empresas no necesitan los mismos permisos que otras que ya están establecidas, ¿la regulación actual las protege?

13 febrero, 2019

Ya no son solo los taxistas, los autobuses de pasajeros a nivel federal también deben cuidarse de Uber, Cabify y otras. ¿Las leyes los están protegiendo?


Para los usuarios, el servicio de Uber, Cabify y otras empresas de movilidad suele ser bueno, y los números lo respaldan. Entre el 2015 y 2017, solo se registraron 52 quejas contra la compañía ante la Profeco.

Pero con la competencia, como los taxistas, la historia es otra. Por ejemplo, en el 2015 en la CDMX, presentaron una denuncia ante Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. La idea es que estaban violando los artículos 258 y 260 de la Ley de Movilidad del Distrito Federal; que dicen que quien dé servicio de pasajeros debe tener un permiso especial y la multa y castigos por no hacerlo. Pero ahora, también se están metiendo con el servicio de autotransporte federal de pasajeros.

Pueden hacer el mismo trabajo, pero no necesitan los mismos permisos

De acuerdo con la Ley de Caminos, Puentes y Autotransporte Federal y el Reglamento de Autotransporte Federal y Servicios Auxiliares, el servicio de autotransporte federal de pasajeros es aquel que se presta en forma regular, sujeto a horarios y frecuencias para la salida y llegada de vehículos, que junto con sus tarifas, deben registrarse ante la SCT y se tienen que cumplir estrictamente, aun cuando no haya suficiente pasaje, salvo casos fortuitos o de fuerza mayor. Para prestar este servicio, debe tramitarse un permiso especial o, por lo menos, eso es lo que dice la ley.

El problema es que ahora empresas de movilidad ya no deben contar con este permiso para ofrecer el servicio, y es completamente legal. En un caso que llegó hasta la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, un conductor de Uber fue multado por prestar el servicio de autotransporte federal de pasajeros sin contar con el permiso.

De acuerdo con la tesis de jurisprudencia que se publicó en la Revista del TFJA, el modelo de transporte de estas empresas de movilidad tiene características que le otorgan ventajas comerciales. Por ejemplo, los datos de identificación del conductor, estimación de la tarifa, planificación de rutas de traslado a partir de sistemas de geolocalización, uso de medios electrónicos de pago y la circunstancia de ser ofrecidos a través de herramientas informáticas, que le confieren un valor añadido. Todo esto lo convierte en una categoría distinta para la prestación del servicio de transporte.

Es decir, el TFJA determinó que para la prestación del servicio de transporte implementado por Uber y otras compañías, no es necesario el permiso, ni se les pueden aplicar las mismas sanciones.

En seguridad, se están quedando atrás

La seguridad de los usuarios en estos servicios se ha vuelto un foco constante, especialmente por casos como el feminicidio de Mariana Castilla. Por esto, varios especialistas han dicho que se necesita crear y aplicar una nueva regulación.

De acuerdo con algunos de ellos, el principal problema es que las apps intentan conseguir más viajes y ganancias, y descuidan otros aspectos. Por esto, debería regularse el tipo de automóvil, las zonas, los conductores y los requisitos de seguridad. Actualmente, si alguien es víctima de un delito en uno de estos vehículos, las empresas no deben hacerse responsables.

Aunque a veces, la regulación es peor para ellos

Actualmente, los conductores de estas apps están en guerra contra el Instituto de Verificación Administrativa (Invea). Para operar, estos autos necesitan ser verificados por el Instituto; si no, pueden ser enviados al corralón por hasta 30 días.

El problema es que el trámite no puede hacerse individualmente; es decir, un conductor no puede ir directamente con el Invea. En vez de eso, las empresas con las que trabajen deben agendar la cita individual de cada uno, y se entregan muy lentamente. Este problema ya hasta tiene su propia página en Change.org. Entonces, mientras no se agilicen los trámites o se encuentre otra solución, la gran mayoría de estos conductores puede perder su fuente de ingreso por un mes.

Por otro lado, también están los requisitos del auto en sí para la CDMX, que no cualquiera puede cumplir. Según el Reglamento de la Ley de Movilidad, deben cumplir con estos requisitos.

– Estar matriculadas en la Ciudad de México.
– Póliza de seguro vigente, amparando los daños que pudiesen ocasionar a usuarios, peatones, conductores, personas o terceros.
– Tener cuatro puertas.
– Contar con aire acondicionado.
– Cinturones de seguridad en funcionamiento para todos los pasajeros.
– Bolsas de aire delanteras.
– Tener aprobada la verificación ambiental reglamentaria de la Ciudad de México con aprobación Cero o Doble Cero.
– Radio.
– Portar identificación en el interior que al efecto determine la Secretaría, misma que debe de estar visible para los pasajeros.
– El costo de valor factura de origen deberá ser de $200,000.
– Folio de la licencia emitidas por la Ciudad de México del Operador asignado a cada Vehículo.
– El modelo de la unidad vehicular no exceda a 10 años.
– Estar al corriente en sus obligaciones fiscales, ambientales y administrativas permanentemente.
– Realizar la validación vehicular anual.

Sigue leyendo cómo Uber acentúa la brecha salarial.


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