Por qué el fraude de Yogome es un síntoma del mayor problema de las startups mexicanas

Foto: Shutterstock

La noticia del fraude en Yogome sigue el patrón de otros fraudes semejantes, como el de Foodies en Fondeadora e, incluso, de los males que se le adjudican al Inadem. Aquí el análisis:


Al principio, Yogome parecía una startup mexicana exitosa. Una empresa de páginas web que descubre, a través del sitio que hicieron para una primaria, la oportunidad de emprender dentro de los videojuegos. En 2011 viajaron a Silicon Valley para obtener inversiones; no lo lograron, pero en México las cosas fueron diferentes. Consiguieron 30 mil dólares a través del fondo de inversión semilla 500 Startups y regresaron un año después a Silicon Valley. Esa vez llevaron la idea de implementar apps y aseguraron 100 mil dólares.

Tenían operaciones en México, Estados Unidos, Europa y Asia. Habían logrado conseguir más de 30 millones de dólares entre 2013 y 2017. Tenían más de cuatro millones de usuarios de todo el mundo al mes. La semana pasada todavía parecían ser un ejemplo brillante de startups mexicanas: participaron en el evento Reto Quantrix con Televisa. Con una trayectoria así, no hay razón para pensar que llegando al trabajo una mañana de jueves tus jefes te digan que la administración pasada cometió un fraude. Pero eso es exactamente lo que pasó con los empleados de Yagome; tuiteaban que los guardias los obligaron a salir del edificio de un día para otro. Aquí puedes ver el momento en el que les informan a los empleados que su mundo es una mentira.



Un día después, el sitio oficial de Yogome ya no funciona.

Cómo se descubrió el fraude

En unos cuantos meses, la startup de juegos educativos Yogome pasó de conseguir millones de dólares en inversión a cerrar sus puertas. De acuerdo con los empleados, todo se debió a un fraude que apunta a Manolo Díaz, el fundador de la empresa. Él es un emprendedor de San Luis Potosí que antes ya había estado involucrado en otros proyectos (y que ahora también está acusado de abuso).

Según fuentes de Expansión, el fraude empezó desde hace unos años. Díaz no compartía la información financiera de su compañía ni informaba a su equipo de las decisiones que tomaba. Esto lo ayudó para crear un sistema que maquillaba la información que presentaban a los inversionistas. Así lograban cambiar los datos de descargas e ingresos de sus apps y juegos que enseñaban a Apple Store. Esto significa que los inversionistas recibían cifras mejoradas. Cuando en una fiesta de la empresa un empleado le reveló esto a un inversionista, empezó una investigación.

¿Hay solidaridad después de la catástrofe?

Normalmente, los emprendedores se quejan de que la corrupción en México los detiene. Pero aquí se trata de un golpe directo contra el ecosistema emprendedor mexicano que viene desde adentro. Ahora, algunos se quejan de que esto mancha la reputación de estas nuevas empresas, y es que el revuelo de Yogome ha llegado a todo el sector. El mismo día que la compañía de juegos cerró sus oficinas, Twitter estaba lleno de reacciones de otros emprendedores.

Por un lado, están los que “no pueden creer esto”, los que denuncian a la empresa, los que dicen que un caso no representa a todos los demás, los que simplemente están tristes por todos los empleados. Pero, hay otros que, como buenos emprendedores, aprovechan la situación. Algunas empresas están consiguiendo a todos los nuevos empleados que puedan, ahora que están en barata. En menos de 24 horas ya hay una lista de ofertas de trabajo para los exempleados de Yogome, ya hay ofertas y citas concertadas. A río revuelto, ganancia para el pescador.

El caso de Foodies que también evidenció al ecosistema

Cuando son las startups las que cometen el fraude, los casos son muy sonados. Por ejemplo, en el 2016, la campaña Foodies en Fondeadora robó casi un millón de pesos y desapareció. Fondeadora es una plataforma de crowdfunding que basa su éxito en la transparencia de sus proyectos e inversionistas. Podemos imaginar el golpe que significó cuando Mick Islas inició su campaña de Foodies para luego desaparecer con todo el dinero.

La idea de un servicio de entrega bajo demanda para restaurantes fue tan atractiva que en una semana consiguió 500 mil pesos. Superaron la meta y, en los primeros meses, todo parecía ir bien. Había comunicación con los inversionistas y fondeadores. Pero cuando no hubo ningún avance y el fundador desapareció, empezaron las sospechas. Fondeadora fue la que tomó el golpe en la reputación; presentaron una denuncia penal y asesoría para que los fondeadores recuperaran su dinero. Cuando pasó, era una actividad sin regular, por lo que las autoridades no podían intervenir.

Al final, actos así asustan a los inversionistas y fondeadores. También hacen que las plataformas que deberían facilitar el proceso para los emprendedores pierdan reputación e imagen. Aunque el caso de Yogome no sea el mismo, la asociación de empresas mexicanas y fraude se hace más fuerte.

La corrupción siempre es mala, ¿excepto cuando es buena?

Este año, México bajó cuatro puestos en el Índice Global de Emprendimiento. La calificación más baja se dio en el ámbito de “soporte cultural” que mide el espíritu empresarial y la corrupción. La calificación de este rubro fue de 10% y bajó del 15% del año pasado. De hecho, según la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas, la corrupción está presente en todos los aspectos de un negocio: agilizar un trámite, evitar multas, obtener licencias, etc.

Según un estudio del Observatorio Nacional del Emprendedor, el 15% de los ingresos de las pymes en México se van a sobornos. 55% de los empresarios dicen que detiene su crecimiento; que crea incertidumbre; que eleva el costo de la inversión inicial, que disminuye la rentabilidad, etc. Por datos así, no es nada raro encontrar artículos que dicen que la corrupción es uno de los mayores problemas para los emprendedores y para México, pregúntenle a AMLO y al Inadem que parece que tienen pleito por esos mismos motivos.

Lo más preocupante es la visión falsa de que la corrupción puede ser buena para los negocios. Por lo menos 15% de las pymes reporta que se han visto beneficiadas por ella. Tal vez es por esto que otro estudio dice que el 53% de los emprendedores que se les pide llevar a cabo un acto de corrupción lo hacen. No solo eso, 42% de los encuestados también dijo que recurrió a tácticas para pagar menos impuestos.

Desde luego, esa impresión engañosa de nuestra clase emprendedora obedece al síndrome de la “empresa polizón”, de la que ya hemos hablado en este otro artículo. ¡Ay, los mexicanos tenemos tanto que entender todavía!

Ya que estás aquí, lee por qué los millennials la tienen tan difícil para emprender en México.


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Por qué el fraude de Yogome es un síntoma del mayor problema de las startups mexicanas

Foto: Shutterstock

La noticia del fraude en Yogome sigue el patrón de otros fraudes semejantes, como el de Foodies en Fondeadora e, incluso, de los males que se le adjudican al Inadem. Aquí el análisis:


Al principio, Yogome parecía una startup mexicana exitosa. Una empresa de páginas web que descubre, a través del sitio que hicieron para una primaria, la oportunidad de emprender dentro de los videojuegos. En 2011 viajaron a Silicon Valley para obtener inversiones; no lo lograron, pero en México las cosas fueron diferentes. Consiguieron 30 mil dólares a través del fondo de inversión semilla 500 Startups y regresaron un año después a Silicon Valley. Esa vez llevaron la idea de implementar apps y aseguraron 100 mil dólares.

Tenían operaciones en México, Estados Unidos, Europa y Asia. Habían logrado conseguir más de 30 millones de dólares entre 2013 y 2017. Tenían más de cuatro millones de usuarios de todo el mundo al mes. La semana pasada todavía parecían ser un ejemplo brillante de startups mexicanas: participaron en el evento Reto Quantrix con Televisa. Con una trayectoria así, no hay razón para pensar que llegando al trabajo una mañana de jueves tus jefes te digan que la administración pasada cometió un fraude. Pero eso es exactamente lo que pasó con los empleados de Yagome; tuiteaban que los guardias los obligaron a salir del edificio de un día para otro. Aquí puedes ver el momento en el que les informan a los empleados que su mundo es una mentira.



Un día después, el sitio oficial de Yogome ya no funciona.

Cómo se descubrió el fraude

En unos cuantos meses, la startup de juegos educativos Yogome pasó de conseguir millones de dólares en inversión a cerrar sus puertas. De acuerdo con los empleados, todo se debió a un fraude que apunta a Manolo Díaz, el fundador de la empresa. Él es un emprendedor de San Luis Potosí que antes ya había estado involucrado en otros proyectos (y que ahora también está acusado de abuso).

Según fuentes de Expansión, el fraude empezó desde hace unos años. Díaz no compartía la información financiera de su compañía ni informaba a su equipo de las decisiones que tomaba. Esto lo ayudó para crear un sistema que maquillaba la información que presentaban a los inversionistas. Así lograban cambiar los datos de descargas e ingresos de sus apps y juegos que enseñaban a Apple Store. Esto significa que los inversionistas recibían cifras mejoradas. Cuando en una fiesta de la empresa un empleado le reveló esto a un inversionista, empezó una investigación.

¿Hay solidaridad después de la catástrofe?

Normalmente, los emprendedores se quejan de que la corrupción en México los detiene. Pero aquí se trata de un golpe directo contra el ecosistema emprendedor mexicano que viene desde adentro. Ahora, algunos se quejan de que esto mancha la reputación de estas nuevas empresas, y es que el revuelo de Yogome ha llegado a todo el sector. El mismo día que la compañía de juegos cerró sus oficinas, Twitter estaba lleno de reacciones de otros emprendedores.

Por un lado, están los que “no pueden creer esto”, los que denuncian a la empresa, los que dicen que un caso no representa a todos los demás, los que simplemente están tristes por todos los empleados. Pero, hay otros que, como buenos emprendedores, aprovechan la situación. Algunas empresas están consiguiendo a todos los nuevos empleados que puedan, ahora que están en barata. En menos de 24 horas ya hay una lista de ofertas de trabajo para los exempleados de Yogome, ya hay ofertas y citas concertadas. A río revuelto, ganancia para el pescador.

El caso de Foodies que también evidenció al ecosistema

Cuando son las startups las que cometen el fraude, los casos son muy sonados. Por ejemplo, en el 2016, la campaña Foodies en Fondeadora robó casi un millón de pesos y desapareció. Fondeadora es una plataforma de crowdfunding que basa su éxito en la transparencia de sus proyectos e inversionistas. Podemos imaginar el golpe que significó cuando Mick Islas inició su campaña de Foodies para luego desaparecer con todo el dinero.

La idea de un servicio de entrega bajo demanda para restaurantes fue tan atractiva que en una semana consiguió 500 mil pesos. Superaron la meta y, en los primeros meses, todo parecía ir bien. Había comunicación con los inversionistas y fondeadores. Pero cuando no hubo ningún avance y el fundador desapareció, empezaron las sospechas. Fondeadora fue la que tomó el golpe en la reputación; presentaron una denuncia penal y asesoría para que los fondeadores recuperaran su dinero. Cuando pasó, era una actividad sin regular, por lo que las autoridades no podían intervenir.

Al final, actos así asustan a los inversionistas y fondeadores. También hacen que las plataformas que deberían facilitar el proceso para los emprendedores pierdan reputación e imagen. Aunque el caso de Yogome no sea el mismo, la asociación de empresas mexicanas y fraude se hace más fuerte.

La corrupción siempre es mala, ¿excepto cuando es buena?

Este año, México bajó cuatro puestos en el Índice Global de Emprendimiento. La calificación más baja se dio en el ámbito de “soporte cultural” que mide el espíritu empresarial y la corrupción. La calificación de este rubro fue de 10% y bajó del 15% del año pasado. De hecho, según la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental en Empresas, la corrupción está presente en todos los aspectos de un negocio: agilizar un trámite, evitar multas, obtener licencias, etc.

Según un estudio del Observatorio Nacional del Emprendedor, el 15% de los ingresos de las pymes en México se van a sobornos. 55% de los empresarios dicen que detiene su crecimiento; que crea incertidumbre; que eleva el costo de la inversión inicial, que disminuye la rentabilidad, etc. Por datos así, no es nada raro encontrar artículos que dicen que la corrupción es uno de los mayores problemas para los emprendedores y para México, pregúntenle a AMLO y al Inadem que parece que tienen pleito por esos mismos motivos.

Lo más preocupante es la visión falsa de que la corrupción puede ser buena para los negocios. Por lo menos 15% de las pymes reporta que se han visto beneficiadas por ella. Tal vez es por esto que otro estudio dice que el 53% de los emprendedores que se les pide llevar a cabo un acto de corrupción lo hacen. No solo eso, 42% de los encuestados también dijo que recurrió a tácticas para pagar menos impuestos.

Desde luego, esa impresión engañosa de nuestra clase emprendedora obedece al síndrome de la “empresa polizón”, de la que ya hemos hablado en este otro artículo. ¡Ay, los mexicanos tenemos tanto que entender todavía!

Ya que estás aquí, lee por qué los millennials la tienen tan difícil para emprender en México.


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